Un teclado mecánico se limpia mucho mejor que uno de membrana, porque las teclas salen y entran sin más. Lo que hay debajo es un panel de switches abiertos y una placa: nada que se estropee por quitar el polvo, siempre que no lo empapes.
Aquí van los tres niveles de limpieza, del más rápido al más serio.
Nivel 1: la limpieza de cada semana
Dos minutos y sin desmontar nada.
- Desconecta el teclado. Si es inalámbrico, apágalo.
- Ponlo boca abajo y dale unos golpecitos en la base. Cae más de lo que imaginas.
- Aire a presión entre las teclas, en diagonal y no perpendicular, para empujar la suciedad hacia fuera en lugar de hundirla.
- Pasa un pincel de cerdas suaves entre las filas.
- Un paño de microfibra ligeramente humedecido por encima de las teclas, y seco después.
Con esto mantienes el teclado decente indefinidamente.
Nivel 2: la limpieza a fondo
Esta toca hacerla cada seis meses, o cuando las teclas empiecen a notarse pegajosas.
Necesitas un extractor de teclas (suele venir con el teclado; si no, cuesta muy poco), un recipiente, jabón lavavajillas y paciencia.
- Hazle una foto al teclado antes de empezar. Suena tonto hasta que tienes cien teclas sueltas encima de la mesa y no recuerdas si la Ç iba antes o después de la Ñ. Con distribución española esto pasa más de lo que parece.
- Saca las teclas con el extractor, tirando recto hacia arriba sin balancear. Las teclas largas —espacio, Enter, Shift— llevan un estabilizador metálico debajo: esas sácalas con más cuidado y fíjate en cómo va la barra antes de tirar.
- Mete las teclas en agua tibia con un poco de jabón lavavajillas. Media hora en remojo. Frota las que estén peor con un cepillo de dientes viejo.
- Aclara y seca del todo. Y cuando creas que están secas, déjalas otras horas más. El agua se queda dentro del hueco de la tecla y si las montas húmedas acabas con corrosión.
- Mientras se secan, limpia la base. Aire a presión, pincel, y un bastoncillo con un poco de alcohol isopropílico alrededor de los switches. Nunca dentro.
- Monta las teclas ayudándote de la foto.
Nivel 3: se te ha derramado algo
Actúa rápido, porque aquí el tiempo importa de verdad.
- Desconéctalo inmediatamente. Si es inalámbrico, quítale las pilas o apágalo.
- Ponlo boca abajo para que el líquido salga por donde entró en vez de bajar hacia la placa.
- No lo enciendas para comprobar si funciona. Es la forma más rápida de convertir un problema en un teclado muerto.
- Quita todas las teclas y seca lo que puedas con papel absorbente.
- Déjalo boca abajo al menos 48 horas en un sitio seco y ventilado. Sin secador, sin radiador, sin horno.
Si lo derramado era agua, hay muchas posibilidades de que sobreviva. Si era refresco, café con azúcar o cerveza, el azúcar cristaliza dentro de los switches y lo más probable es que algunas teclas se queden pegajosas para siempre. En un teclado hot-swap eso se arregla cambiando solo esos switches.
Lo que nunca hay que hacer
- Meter el teclado entero bajo el grifo. Hay gente que lo hace y le funciona; también hay gente que cruza en rojo y llega al otro lado.
- Usar alcohol sobre las teclas serigrafiadas. Se come las letras impresas. En teclas con leyenda de doble inyección no pasa, pero si no sabes cuáles tienes, no arriesgues.
- Aspirar directamente sobre los switches. La aspiradora genera electricidad estática y puede arrancar piezas pequeñas.
- Aire a presión con el bote inclinado. Sale líquido propelente en lugar de aire.
- Montar las teclas húmedas.
Cada cuánto
Depende de si comes delante del ordenador. Si no, con la limpieza rápida semanal y una a fondo al año vas sobrado. Si sí, la de fondo cada tres o cuatro meses.
Si al desmontar te da por cambiar el aspecto del teclado, mira la guía de cómo quitar y poner las teclas y la de perfiles y materiales de keycaps.
