Switch marrón, azul, rojo o negro: cuál elegir según lo que hagas

Switch marrón, azul, rojo o negro: cuál elegir según lo que hagas

El switch es el mecanismo que hay debajo de cada tecla, y es lo que de verdad diferencia un teclado mecánico de uno de membrana. También es lo que más condiciona si vas a estar cómodo con el teclado o si lo vas a acabar odiando.

Los colores siguen una convención bastante extendida en la industria. No es un estándar oficial y cada fabricante ajusta sus propias fuerzas, pero la idea general se mantiene.

Las tres familias

Antes de los colores, conviene entender que solo hay tres comportamientos posibles:

  • Lineal. La tecla baja con una resistencia constante, sin ningún escalón. Suave y predecible.
  • Táctil. A mitad de recorrido notas un pequeño bache. Es la confirmación física de que la pulsación ha entrado.
  • Con clic. Igual que el táctil, pero el bache viene acompañado de un clic sonoro fabricado a propósito.

Todo lo demás son matices de fuerza y recorrido. Los colores solo ponen nombre a estas tres familias.

Marrón: el que elige casi todo el mundo

Táctil, sin clic. Notas el escalón pero no hace ruido añadido.

Es la respuesta correcta si es tu primer teclado mecánico y no tienes claro qué quieres. Sirve igual para escribir que para jugar, se nota bastante que no es una membrana y no molesta a nadie más de la cuenta.

Su crítica habitual es que el escalón es suave y hay quien apenas lo aprecia. Si vienes buscando una sensación muy marcada, puede saberte a poco.

Azul: el que suena

Táctil y con clic. El escalón viene con un clic agudo y perfectamente audible.

Escribir con azules es sencillamente agradable. Hay gente que se compra un teclado mecánico por esto y solo por esto.

Y ahora la advertencia: son ruidosos de verdad. No "un poco más". En una oficina compartida, en una videollamada o en un salón con alguien viendo la tele, los azules generan conflictos reales. Si tienes cualquier duda sobre si molestarán, molestarán.

Rojo: el de jugar

Lineal y suave. Sin escalón y con poca fuerza de activación.

Al no haber bache, la tecla baja de golpe y se puede repetir muy rápido. Por eso es el favorito para juegos, sobre todo donde hay que machacar teclas.

El precio a pagar es que escribiendo se pulsan teclas sin querer con facilidad, porque no hay nada que te avise de que ya has activado la tecla. Si te pasas el día escribiendo texto, el rojo no es la mejor idea.

Negro: el rojo con carácter

Lineal y más duro. Mismo comportamiento que el rojo, pero pidiendo bastante más fuerza.

Esa dureza extra elimina las pulsaciones accidentales, y a mucha gente le resulta más descansado en sesiones largas porque los dedos no se apoyan sobre el punto de activación. A otra mucha le acaba cansando la mano.

Es el menos vendido de los cuatro y el más difícil de encontrar en tiendas generalistas.

Cómo elegir en treinta segundos

  • Es mi primer mecánico y no sé qué quiero → marrón.
  • Escribo muchísimo y estoy solo en casa → azul.
  • Juego bastante → rojo.
  • Comparto espacio o hay alguien durmiendo cerca → rojo, o marrón como mucho. Nunca azul.
  • Se me escapan pulsaciones y me molesta → negro.

Sobre el ruido, que es lo que más se pregunta

Ordenados de más a menos escandalosos: azul, marrón, negro, rojo. Pero el switch no es lo único que decide cuánto suena un teclado.

El material de las teclas, si la carcasa es de plástico hueco o lleva relleno, y si el teclado está montado sobre una placa rígida o sobre espuma influyen tanto o más. Un teclado barato con switches rojos puede sonar peor que uno bien construido con marrones.

Si el silencio es tu prioridad, busca directamente switches descritos como silenciosos o silent: llevan una goma que amortigua el golpe arriba y abajo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cambiar los switches después?
Solo si el teclado es hot-swap, algo que hay que mirar antes de comprar. En los que no lo son, los switches van soldados y cambiarlos requiere desoldar uno por uno.

¿Los switches de distintas marcas con el mismo color son iguales?
Se parecen, pero no. Un marrón de una marca puede pedir más fuerza que el de otra. El color indica la familia, no las cifras exactas.

¿Merece la pena un tester de switches?
Si te lo estás pensando mucho, sí. Son unos pocos euros y traen varios switches sueltos para probarlos con el dedo. Es la única forma de saber lo que te gusta sin comprar el teclado entero.


Cuando tengas claro el switch, queda decidir el tamaño. Está explicado en la guía de tamaños, del teclado completo al 60%. Y si aún no sabes cómo comprobar que un teclado trae la Ñ, mira cómo verificar la distribución antes de comprar.