La conexión es la cuarta decisión de un teclado mecánico, después del tamaño, el switch y la distribución. Y a diferencia de las otras tres, aquí hay bastante mito.
Las tres opciones
Cable USB. Conecta y funciona. Sin batería, sin emparejar, sin latencia añadida.
Inalámbrico por receptor USB. Un pequeño adaptador que va al ordenador, normalmente en la banda de 2,4 GHz. Es el inalámbrico rápido.
Bluetooth. Sin adaptador, conecta directamente con el ordenador, tableta o móvil. Es el más versátil y el más lento de los tres.
Muchos teclados actuales traen los tres, y lo anuncian como triple modo. Si estás comprando ahora, es lo que buscaría.
La latencia, sin exageraciones
Aquí hay mucho ruido. Los números aproximados:
- Cable: referencia, prácticamente cero.
- Receptor de 2,4 GHz: unos pocos milisegundos. Imperceptible para el noventa y nueve por ciento de la gente, incluidos casi todos los que juegan.
- Bluetooth: bastante más, y sobre todo más variable. Es lo que se nota, no la media sino los picos.
La conclusión práctica: si juegas a nivel competitivo serio, cable o receptor. Para todo lo demás, cualquiera de las tres vale.
Lo que sí se nota de verdad
El arranque del ordenador
Este es el problema real del Bluetooth y casi nadie lo menciona antes de comprar.
Un teclado por Bluetooth no funciona antes de que arranque el sistema operativo. No puedes entrar en la BIOS, ni elegir sistema en el menú de arranque, ni escribir la contraseña de cifrado del disco.
Con receptor USB sí funciona, porque el ordenador lo ve como un teclado normal. Con cable, obviamente también.
Si alguna vez tocas la BIOS o tienes el disco cifrado, ten un cable a mano o compra triple modo.
La autonomía
Depende brutalmente de la retroiluminación. El mismo teclado puede durar semanas con las luces apagadas y dos o tres días con el RGB al máximo.
Si la autonomía te importa, la decisión no es el tipo de conexión: es apagar las luces.
El emparejamiento múltiple
Los teclados Bluetooth decentes recuerdan varios dispositivos y cambian con una combinación de teclas. Si alternas entre ordenador y tableta, es cómodo de verdad.
El peso y el bulto
La batería añade peso. En un teclado que llevas y traes, se nota.
Qué mirar en la ficha
- Que el cable sea desmontable, idealmente USB-C. Un cable fijo es un punto de fallo permanente.
- Si el modo inalámbrico reduce la tasa de sondeo. Muchos teclados van a 1000 Hz por cable y bajan bastante sin él. Para escribir da igual; para jugar puede importarte.
- Dónde se guarda el receptor. Los buenos tienen un hueco en la base. Los que no, lo pierdes.
- Si funciona mientras carga. Debería, pero no todos.
- La capacidad de la batería, en miliamperios hora, junto a la autonomía que prometen con y sin luz.
Mi recomendación práctica
Triple modo con cable desmontable. Usas el receptor en el ordenador principal, Bluetooth para la tableta o el portátil de trabajo, y el cable cuando se te acaba la batería o tienes que entrar en la BIOS.
Cuesta un poco más y elimina todas las pegas de una vez.
Preguntas frecuentes
¿El inalámbrico gasta más los switches?
No. Los switches son idénticos.
¿Interfiere el receptor con el del ratón?
Pueden convivir sin problema. Si notas cortes, prueba a alejarlos con un alargador USB corto; suele ser saturación de la banda, no incompatibilidad.
¿Puedo usar un teclado con cable como inalámbrico?
No. La radio va dentro del teclado.
Si aún estás decidiendo lo demás, empieza por la guía de tamaños y la de switches, que filtran mucho más.
