Programar tiene requisitos distintos a escribir texto o jugar, y algunos son bastante contraintuitivos. Estos son los que de verdad importan, en orden.
1. Dónde está Escape
Si usas Vim, o los atajos de Vim dentro de otro editor, Escape es la tecla que más pulsas después del espacio.
En muchos teclados 65% y 60%, Escape comparte tecla con el acento grave o directamente vive en una capa. Eso es un problema serio.
Dos soluciones:
- Comprar un formato que la tenga física: 75% o TKL.
- Reasignarla. El movimiento clásico es poner Escape en la tecla de bloqueo de mayúsculas, que está justo donde el meñique descansa y no sirve para nada más. Se hace con QMK o VIA en un minuto, y quien lo prueba no vuelve atrás.
2. Los símbolos, y aquí la distribución importa mucho
Programar es escribir llaves, corchetes, barras, virgulillas y almohadillas todo el rato. Y aquí la distribución cambia mucho la experiencia.
En ANSI, los corchetes y las llaves están en teclas propias junto a la P. Las barras, ahí al lado. La mayoría de documentación, atajos y configuraciones asumen esa disposición.
En ISO español, buena parte de esos símbolos salen con AltGr más otra tecla. La llave abierta es AltGr más una tecla, la cerrada otra, la barra invertida otra. Se hace por costumbre, pero son dos dedos donde en ANSI hay uno.
Por eso mucha gente que programa en España usa teclado ANSI a propósito, con la distribución española configurada solo cuando escribe en castellano. No es esnobismo: es que los símbolos caen mejor.
Si vas a escribir tanto código como texto en español, el ISO inglés es un punto medio interesante: forma española, símbolos accesibles.
3. El switch, con un matiz
Programar es escribir a ráfagas cortas con pausas para pensar, no texto continuo.
- Táctil marrón funciona bien: confirmación sin ruido.
- Azul es delicioso hasta que entras en una videollamada, que en este oficio es varias veces al día. Piénsatelo.
- Lineal rojo va bien si tienes la mano ligera.
Y una recomendación específica: si compartes espacio, switches silenciosos resuelven el problema entero.
4. Programabilidad
Es donde más partido se le saca a un teclado en este oficio:
- Escape en el bloqueo de mayúsculas, ya mencionado.
- Control al mantener y Escape al tocar, en esa misma tecla.
- Una capa de navegación con las flechas bajo los dedos de la fila de descanso.
- Macros para comandos largos que repites.
Todo eso necesita QMK o VIA. Yo lo pondría por delante del RGB y de casi cualquier otra característica.
5. El tamaño
Sin numérico, salvo que trabajes con datos. El espacio que ganas para el ratón se agradece en sesiones largas.
TKL o 75% son los formatos más sensatos aquí, porque conservan las teclas F —que muchos editores y depuradores usan— y Escape físico.
Si te vas a un 65%, asegúrate de reasignar Escape antes de nada.
Lo que no importa tanto como parece
- El RGB. Bonito, irrelevante.
- La velocidad de respuesta. No estás compitiendo.
- El N-key rollover. Escribiendo código nunca vas a pulsar seis teclas a la vez.
Resumen
Un teclado para programar bien elegido es: formato TKL o 75%, switch táctil o silencioso, programable con VIA, y una distribución en la que los símbolos no te cuesten dos dedos.
De esas cuatro cosas, la que más gente ignora y más acaba pesando es la última.
Las tres decisiones base están en tamaños, switches y distribuciones.
